
La deuda que "ya casi estaba pagada" volvió a 14 mil millones de pesos — y el IMSS-Bienestar es el que más debe
En marzo, la Secretaría de Salud dijo que el adeudo con los laboratorios había bajado a unos 5 mil millones. Seis meses después, la Canifarma lo pone en cerca de 14 mil millones, con medicamentos de este año y del pasado entregados y sin cobrar. Por qué eso termina en tu receta sin surtir, y qué hacer mientras tanto.
Imagina que le fías a alguien el mandado. Te paga una parte, te dice que ya casi está saldado, vuelve a pedir fiado, y a los seis meses te debe casi el triple de lo que te juraba que te debía. ¿Le sigues surtiendo con la misma alegría? Exacto.
Ese es, sin adornos, el estado de la relación entre el gobierno federal y la industria farmacéutica. Y como en toda cuenta de fiado, el que acaba pagando el pleito no es ni el que debe ni el que cobra: es el que llega al mostrador con la receta en la mano.
- Cerca de 14 mil millones de pesos debe el sector salud federal a la industria farmacéutica por medicamentos e insumos, según Rafael Gual, director de la Canifarma
- El deudor principal: IMSS-Bienestar, el organismo que sustituyó al extinto Insabi, "y otras entidades también"
- Unos 6 mil millones de ese total corresponden a laboratorios de la Amelaf, según su presidente, Juan de Villafranca
- Alrededor de 5 mil millones: la cifra que el subsecretario de Salud Eduardo Clark reportó el 17 de marzo de 2026
- Cerca de 19 mil millones: lo que Canifarma y Amelaf denunciaban en septiembre de 2025 — 5 mil de Amelaf, acumulados desde 2021, y 14 mil de Canifarma, de 2023 a 2025
- Medicamentos de 2025 y de 2026 ya entregados siguen sin pagarse, según la Amelaf
(Fuentes: declaraciones de Rafael Gual y Juan de Villafranca al término del 16 Congreso Nacional Farmacéutico, vía El Universal del 18/09/2026; conferencia matutina de la Presidencia del 22/09/2026, vía El Universal e Infobae.)
De 19 a 5 a 14: la cuenta que no deja de moverse
La línea de tiempo es corta y dice mucho. En septiembre de 2025, las dos cámaras del sector hablaban de una deuda de alrededor de 19 mil millones de pesos. El 17 de marzo de este año, Eduardo Clark, subsecretario de Integración y Desarrollo de la Secretaría de Salud, informó que el gobierno ya solo debía unos 5 mil millones.
Buena noticia, por unos meses. Al cerrar el 16 Congreso Nacional Farmacéutico, Rafael Gual lo dijo sin rodeos: "Estamos hablando de una deuda principalmente de IMSS Bienestar, y de otras entidades también, de cerca de 14 mil mdp actualmente".
Ojo con cómo se lee eso. No es que los 5 mil de marzo se hayan triplicado solos: es que el gobierno paga lo viejo mientras sigue comprando a crédito lo nuevo. La deuda no es un bache; es una forma de operar.
"Si deben, pero no tienen"
La frase más reveladora no la dijo un funcionario, sino Juan de Villafranca, presidente de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos (Amelaf), que representa sobre todo a empresas nacionales: "De repente pagan un poquito, luego deben, se entregan, no pagan... Vamos a IMSS Bienestar y nos dicen que sí deben, pero no tienen".
Y remató: "Hay medicamentos del año pasado y de este año que ya se entregaron y no se han pagado nada".
Para un laboratorio grande y trasnacional, un año de cuentas por cobrar es un disgusto contable. Para uno mexicano mediano es la nómina, la materia prima y la siguiente licitación. Un proveedor que no cobra tiene tres opciones: aguantar, entregar más lento o dejar de concursar. Las dos últimas tienen nombre en tu farmacia de hospital: "no hay".
El mismo día, la otra mitad de la historia
En la conferencia matutina del 22 de septiembre, cuestionada por el desabasto en hospitales de Veracruz — donde residentes denunciaron falta de gasas, cubrebocas y medicamentos, como te contamos hace unos días —, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció el límite: "Nadie ha dicho que estamos al 100%, pero se ha avanzado muchísimo", y pidió mirar el aumento de consultas, cirugías y contratación de médicos.
Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo. Puede haber más consultas y más médicos, y aun así una deuda de 14 mil millones con quienes fabrican lo que esos médicos recetan. El problema es que una consulta sin medicamento es media consulta: te diagnostican gratis y te surtes caro.
Qué hacer tú mientras la cuenta se arregla
1. Si no te surten, que quede por escrito. Pide que se registre la receta como no surtida. Es la prueba de que el problema existe y la base de cualquier reclamo. En nuestra guía de desabasto de medicamentos está el paso a paso.
2. Pregunta por la sustancia, no por la marca. Si tienes que comprar por fuera, un genérico intercambiable tiene el mismo principio activo y cuesta una fracción. La diferencia entre genérico, similar y patente está explicada en esta guía.
3. Compara antes de pagar. El mismo medicamento puede variar mucho de precio entre cadenas y farmacias de barrio. Diez minutos de comparación pueden ahorrarte más que la consulta; aquí te decimos cómo comparar precios de medicamentos.
4. No cortes un tratamiento crónico por falta de surtido. Si tomas medicamento para diabetes, presión o epilepsia, busca alternativa antes de que se acabe la caja — no el día después.
La conclusión que nadie pone en el boletín
El abasto de medicamentos no depende solo de comprar bien. Depende de pagar a tiempo lo que se compró. Un sistema que debe 14 mil millones a sus proveedores puede presumir la licitación más grande del mundo; lo que no puede garantizar es que el camión llegue.
La deuda con las farmacéuticas no sale en tu receta. Pero se nota cada vez que el mostrador te responde con dos palabras.