
El presupuesto de salud 2026 sube en hospitales y medicamentos, y recorta salud mental
El análisis del CIEP sobre el gasto en salud para 2026 muestra aumentos en infraestructura hospitalaria y compra de medicamentos, junto con reducciones en el rubro de salud mental — en un país donde nueve de cada diez personas dependen del sistema público o de su bolsillo.
Un presupuesto es una declaración de prioridades más honesta que cualquier discurso. El de salud para 2026 dice dos cosas a la vez: que el desabasto y la infraestructura hospitalaria son los problemas que el gobierno decidió atacar, y que la salud mental no está en esa lista.
El análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria muestra aumentos en el gasto destinado a hospitales y a medicamentos, y recortes en salud mental. Las dos primeras son respuestas directas a problemas visibles y documentados. La tercera es una apuesta a que un déficit invisible puede esperar.
- Aumentos en gasto hospitalario y en compra de medicamentos para 2026
- Recortes en el rubro de salud mental
- 10.6% de la población tenía seguro privado de gastos médicos en 2024 — el resto depende del sistema público o de su bolsillo
- 12,974 reportes de desabasto acumulados entre 2019 y julio de 2026
(Fuentes: CIEP, INEGI, reportes de organizaciones de pacientes)
El gasto de bolsillo es el dato que ordena todo
México tiene uno de los gastos de bolsillo en salud más altos de la región. Y una parte importante de ese gasto lo hace gente que sí tiene derecho al IMSS o al ISSSTE, y que aun así paga: la consulta privada porque la cita tardaba, el medicamento porque no había, el estudio porque el especialista pedía resultados esta semana.
Eso convierte cada falla del sistema público en una transferencia directa al bolsillo de las familias. Un aumento en la compra de medicamentos no es solo una línea presupuestal: es dinero que deja de salir de las casas.
Lo que puedes hacer con lo que ya te pertenece
Mientras el presupuesto se decide en otro lado, hay derechohabiencia sin usar. Buena parte del gasto de bolsillo evitable viene de no saber cómo entrar al sistema al que ya se tiene derecho:
- La cita de medicina familiar se agenda en línea, y los espacios se liberan de madrugada. La fila de las cinco de la mañana es, en gran medida, costumbre — ver Sacar cita en el IMSS sin perder el día.
- Los estudios indicados por un médico de la institución no cuestan nada. Pagarlos afuera es una decisión legítima por rapidez, pero debería ser una decisión, no el camino por defecto.
- El IMSS tiene servicio dental: revisión, limpieza, obturaciones y extracciones. Es de las coberturas más subutilizadas que existen — ver Odontología en el IMSS.
- Las incapacidades son dinero, no un permiso. Mucha gente falta enferma sin tramitarlas y pierde lo que le correspondía — ver Incapacidades.
- Si no cotizas, existen figuras voluntarias para inscribirte al IMSS pagando una cuota anual — ver Seguro Facultativo y Continuación Voluntaria.
Y en salud mental, mientras tanto
El recorte no elimina lo que existe. El médico familiar puede iniciar tratamiento para cuadros leves y moderados, referir a psicología o psiquiatría, y expedir incapacidad por padecimiento psiquiátrico como por cualquier otra enfermedad.
La clave al pedirlo es ser concreto sobre el impacto funcional: cuántas horas duermes, cuántos días faltaste, qué dejaste de hacer. "Me siento mal" abre menos puertas que la descripción específica, y en salud mental la gente subreporta sistemáticamente. El mapa completo está en Salud mental: cómo encontrar terapia y cuánto cuesta.