
19,408 casos y 46 muertes: el sarampión no se fue de México, se mudó de estado
El informe diario de la Secretaría de Salud, con corte al último reporte disponible, acumula 19,408 casos confirmados y 46 defunciones en el periodo 2025-2026, repartidos en los 32 estados y 512 municipios. Chihuahua fue el epicentro del año pasado; este año el brote se concentró en Jalisco. En noviembre, la OPS decide si México conserva su estatus de país libre de sarampión.
El sarampión es la enfermedad infecciosa más contagiosa que se conoce, y esa frase se repite tanto que dejó de significar algo. Así que va la versión concreta, en boca de la epidemióloga Ericka Gaitán, del Ministerio de Salud de Guatemala: una persona con sarampión puede contagiar hasta a dieciocho personas. El COVID-19, en su comparación, contagiaba a cinco.
Dieciocho. No es un virus que se transmite: es un virus que se reparte. Y esa aritmética es la única explicación que hace falta para entender por qué un padecimiento que México tenía formalmente controlado desde hace décadas lleva veinte meses circulando por los 32 estados.
Los números del informe diario de la Dirección General de Epidemiología, con corte al último reporte publicado, son estos: desde el 1 de enero de 2025 se han notificado 45,211 casos de enfermedad febril exantemática, de los cuales 19,408 se confirmaron como sarampión. Otros 23,032 fueron descartados y 2,771 seguían en estudio. Las defunciones confirmadas acumuladas en el periodo 2025-2026 son 46.
- 19,408 casos confirmados de sarampión acumulados en el periodo 2025-2026 en México
- 46 defunciones confirmadas, distribuidas en 11 estados
- 32 estados y 512 municipios con casos notificados
- 6,614 casos y 27 muertes en 2025 — contra 12,794 casos y 19 muertes en 2026
- Chihuahua 21 muertes, Zacatecas 6, Jalisco 5, Ciudad de México 4, Durango 4, y una en Michoacán, Chiapas, Guerrero, Sinaloa, Sonora y Tlaxcala
- 95.5 casos por cada 100 mil — la incidencia en menores de un año, la más alta de todos los grupos de edad
- 47,459 casos y 44 muertes en toda la región de las Américas hasta la semana epidemiológica 28 — el peor registro en 22 años
(Fuentes: Secretaría de Salud / DGE, Informe diario del brote de sarampión en México; OPS, Alerta Epidemiológica de sarampión en la Región de las Américas.)
El brote se mudó de estado, y eso cambia todo
Si sigues las noticias de sarampión desde el año pasado, tienes en la cabeza una palabra: Chihuahua. Y tenías razón. En 2025, Chihuahua acumuló 4,497 casos confirmados, una tasa de incidencia de 113.41 por cada 100 mil habitantes y 21 defunciones. Fue, de lejos, el epicentro nacional.
Ahora mira el mismo estado en 2026: 105 casos confirmados y cero defunciones. El brote de Chihuahua se apagó.
Lo que no se apagó fue el brote. Se movió. En 2026, Jalisco acumula 6,756 casos confirmados y una tasa de incidencia de 75.22 por cada 100 mil —el estado más golpeado del país este año, con más casos él solo que todo México en 2025 completo—. Le siguen la Ciudad de México con 1,032, Chiapas con 872, Durango con 636 y Sonora con 394.
Esa mudanza es el dato importante y el que menos se cuenta. Un brote que se extingue en un estado y renace en otro no es un brote que esté cediendo: es un brote que está encontrando bolsas de población sin inmunidad, una tras otra, como quien va probando puertas en un pasillo hasta que una abre. Mientras haya puertas abiertas, el virus sigue caminando.
Muy pocas muertes por caso — y aun así 46 familias
Hay una cifra que parece buena noticia y conviene leer despacio. La tasa de letalidad nacional pasó de 0.41 en 2025 a 0.15 en 2026. Es decir: proporcionalmente, este año se está muriendo mucha menos gente por cada cien casos confirmados que el año pasado.
Parte de eso es mejor detección —cuando buscas más, encuentras más casos leves y el denominador crece—; parte es atención oportuna; y parte es en qué población está pegando. Jalisco, con 6,756 casos, registra una letalidad de 0.04. Zacatecas, con 358 casos, registra 1.68. Es una diferencia de cuarenta veces entre dos estados del mismo país en el mismo año, y ahí es donde uno deja de hablar de virología y empieza a hablar de acceso a servicios.
Porque el sarampión rara vez mata por sí solo. Mata por sus complicaciones —neumonía, sobre todo— y las complicaciones se ceban en quien llega tarde, en quien está desnutrido y en quien vive lejos de un hospital. En Guatemala, de las 28 muertes reportadas hasta finales de julio, 19 fueron por complicaciones de neumonía.
Los bebés que todavía no alcanzan la vacuna
El grupo con más casos confirmados en México es el de 1 a 4 años, con 2,597. Después, 5 a 9 años con 2,276. Y en tercer lugar aparece uno que sorprende a mucha gente: 25 a 29 años, con 2,200 casos.
Pero la tasa de incidencia —los casos ajustados por el tamaño de cada grupo, que es la métrica honesta— manda otro mensaje. Los menores de un año registran 95.50 casos por cada 100 mil habitantes, más del triple que el grupo de 1 a 4 años (30.30) y más del cuádruple que el de 5 a 9 (21.50).
Los bebés de menos de un año son el grupo más afectado del país, y son precisamente los que no pueden vacunarse todavía: el esquema de triple viral en México aplica la primera dosis al año de edad y la segunda a los seis. Ese hueco de doce meses solo se cubre de una manera, y no es vacunando al bebé: es vacunando a todos los demás, para que el virus no llegue hasta él. Eso es lo que significa "inmunidad de rebaño" cuando se traduce del folleto al mundo real. Tu vacuna protege a alguien que no conoces y que no tiene edad para tener la suya.
La otra cara del dato son los adultos jóvenes. Que el grupo de 25 a 29 años sea el tercero en número de casos apunta a una generación con esquemas incompletos, dudosos o simplemente perdidos. Si estás en ese rango y nadie en tu familia encuentra tu cartilla, esa es una respuesta suficiente para ir a preguntar en tu centro de salud.
Las Américas viven su peor año de sarampión en 22 años
México no está solo, y el contexto regional es peor de lo que parece desde aquí. La Organización Panamericana de la Salud emitió una alerta epidemiológica: hasta la semana epidemiológica 28 de 2026, cerrada el 18 de julio, la región acumulaba 47,459 casos confirmados en 16 países y un territorio, con 44 defunciones en tres países. Es más del triple de todo 2025, cuando se registraron 15,011 casos y 32 muertes. Y es el nivel más alto en 22 años.
El desglose de esa alerta coloca a Guatemala en primer lugar con 30,371 casos confirmados y 26 defunciones, seguida de México con 12,255 casos y 17 muertes en el corte de la OPS, Estados Unidos con 2,260, Perú con 1,277 y Canadá con 1,107. Cuatro países —Guatemala, México, Estados Unidos y Perú— concentran el 95% de los casos confirmados de la región. La OPS clasificó el riesgo para la salud pública en las Américas como "muy alto".
El caso guatemalteco explica de dónde sale el combustible. El Ministerio de Salud de ese país estimó que 4.7 millones de guatemaltecos carecen de inmunidad adecuada frente al sarampión, y ha aplicado alrededor de 1.5 millones de dosis durante 2026 tratando de cerrar esa brecha.
Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización de la OPS, resumió la posición del organismo sin adornos: "El sarampión no da margen a la complacencia. Sabemos cómo detenerlo: alcanzar altas coberturas de vacunación". La meta que recomienda la OPS es 95% de cobertura con dos dosis, con atención prioritaria a poblaciones indígenas, migrantes y comunidades con bajo acceso a servicios.
El reloj de noviembre: qué se juega México
Hay una fecha en el calendario que casi nadie tiene marcada y que define cómo se contará esta historia. México conserva la certificación de país libre de transmisión endémica de sarampión, pero está bajo revisión. La Comisión Regional de Monitoreo y Reverificación para la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita le concedió en abril una segunda prórroga de siete meses y abordará su situación en la reunión anual de noviembre.
El criterio técnico es sencillo de enunciar y difícil de esquivar: se considera restablecida la transmisión endémica cuando hay evidencia de una cadena del mismo genotipo y linaje del virus circulando de manera ininterrumpida durante 12 meses o más dentro del territorio. Después de esa revisión, la comisión presenta sus recomendaciones al director de la OPS, que determina formalmente la clasificación del país y la comunica a las autoridades nacionales.
Del lado de la respuesta, el Segundo Informe de Gobierno reportó 37 millones 613 mil 843 vacunas aplicadas contra el sarampión, de las cuales 25 millones 268 mil 982 se pusieron entre noviembre de 2025 y el 30 de junio de 2026. Es un despliegue enorme en términos absolutos. La pregunta que decide todo, sin embargo, no es cuántas dosis se aplicaron, sino si llegaron a los municipios donde la cobertura estaba baja —que son, por definición, los más difíciles de alcanzar—.
Lo que puedes hacer esta semana, que no es poco
La buena noticia práctica del sarampión es que, a diferencia de casi todo lo demás en salud pública, la acción individual funciona y es barata:
- Busca la cartilla de vacunación de cada persona de tu casa. Si no aparece, no asumas que el esquema está completo: asume que hay que verificarlo.
- Confirma las dos dosis. El esquema mexicano de triple viral es una dosis al año de edad y otra a los seis. Una sola dosis no es el esquema completo.
- Si naciste entre finales de los ochenta y los noventa, eres del rango de edad que está apareciendo en tercer lugar de casos. Pregunta en tu centro de salud qué te corresponde.
- Si tienes un bebé menor de un año, la protección de tu hijo no está en su brazo, está en el de todos los que lo rodean. Es literal.
- Ante fiebre alta con erupción, avisa por teléfono antes de presentarte a la sala de espera. Un caso de sarampión sentado veinte minutos en una sala llena es exactamente cómo se transmite a dieciocho personas.
El sarampión no volvió porque el virus se hiciera más listo. Volvió porque nosotros dejamos de vacunar. Es una de las poquísimas crisis de salud pública cuya solución cabe entera en una jeringa de dos pesos, y ese es, exactamente, el motivo por el que resulta imperdonable.