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Robado, adulterado y retirado: las tres cosas muy distintas que le pasaron a tus medicinas para la diabetes

Robado, adulterado y retirado: las tres cosas muy distintas que le pasaron a tus medicinas para la diabetes

Cofepris publicó de un tirón tres avisos sobre fármacos para diabetes tipo 2: dapagliflozina robada de AstraZeneca, un lote adulterado de Argliptin-D y el retiro voluntario de Apozemia XR. Robado, adulterado y retirado son tres cosas distintas, con tres riesgos distintos y tres respuestas distintas. Aquí está cuál es cuál, y qué tienes que revisar en tu caja antes de tomarte la siguiente pastilla.

SaludCiudad · · 8 min de lectura

Catorce millones de adultos mexicanos viven con diabetes tipo 2, y los que ya lo saben tienen todos el mismo ritual: una caja al mes, todos los meses, para siempre. Por eso, cuando Cofepris publica tres alertas el mismo día y las tres son de medicinas para diabetes, no es una nota de trámite regulatorio. Es una nota sobre tu botiquín.

Los tres avisos salieron juntos, pero no dicen lo mismo. Uno habla de robo, otro de adulteración y el tercero de un retiro voluntario. La prensa los juntó bajo el titular cómodo de "medicamentos falsos" y ahí se perdió lo único que te sirve: cada uno exige que hagas algo diferente.

  • Caso 1 — robo. AstraZeneca notificó el robo de dapagliflozina a granel en tabletas. Lotes: AF3183, AF3187, AF3200, AF3206 y BEG036. Cofepris señaló que esos números son la totalidad de los lotes fabricados y comercializados en el país
  • Caso 2 — adulteración. Argliptin-D 50 mg/850 mg (sitagliptina/metformina), lote LC89738, caducidad FEB 2027, presentación de 28 tabletas. El titular del registro, Mexar Pharma, determinó que esa presentación de ese lote no fue importada a México para su comercialización
  • Caso 3 — retiro. Aviso de riesgo por el retiro voluntario del mercado de Apozemia XR, cuyo principio activo es metformina
  • Lo que NO significa: que la dapagliflozina, la sitagliptina o la metformina sean peligrosas. El problema es de lotes y de canal, no de moléculas
  • Si ya lo tomaste: suspende ese producto y repórtalo en la plataforma VigiRam o a farmacovigilancia@cofepris.gob.mx
  • Lo que nunca debes hacer: suspender tu tratamiento por tu cuenta. Se cambia el producto, no la terapia, y se cambia con tu médico

(Fuentes: alertas sanitarias y aviso de riesgo de Cofepris publicados el 10/09/2026, reseñados por La Silla Rota, Su Médico y El Heraldo de México ese mismo día y el 11/09/2026; prevalencia de diabetes según Ensanut 2022 y Ensanut Continua 2021-2024.)

Robado no es lo mismo que adulterado, y la diferencia te cambia la revisión

Un medicamento robado es legítimo. Salió de la fábrica correcta, con la fórmula correcta, y en algún punto de la cadena alguien se lo llevó. La molécula está bien. Lo que no sabes es qué le pasó después: en qué bodega estuvo, a cuántos grados, cuánto tiempo arriba de un camión al sol. Cofepris lo dice con esas palabras —se desconocen las condiciones de almacenamiento y transporte, y eso puede comprometer estabilidad, calidad, eficacia y seguridad—. Traducido: puede que te funcione perfecto, o puede que te estés tomando una pastilla que ya no tiene la potencia que dice la caja. Con un antidiabético, eso significa glucosa descontrolada sin que entiendas por qué.

Un medicamento adulterado es otra historia. Ahí hay una irregularidad determinada sobre el producto mismo: puede tener menos principio activo del que declara, no tenerlo, o traer sustancias que no corresponden. En el caso de Argliptin-D, lo que Cofepris detectó tras la comparecencia con el titular del registro es que esa presentación de 28 tabletas de ese lote sencillamente no fue importada a México para venderse aquí. La caja existe, pero su historia no cuadra.

Un retiro voluntario, el caso de Apozemia XR, es el más burocrático de los tres: la empresa saca el producto del mercado y la autoridad lo formaliza con un aviso de riesgo. No implica peligro inmediato para quien lo tomó; implica que ese producto deja de circular y que tú necesitas una alternativa recetada.

Tres riesgos, tres respuestas. Por eso Cofepris publicó documentos separados con los lotes de cada caso, y por eso lo primero que tienes que hacer no es tirar la caja: es leerla.

Qué revisar, en treinta segundos, sin salir de tu cocina

Saca la caja del cajón. El lote viene impreso junto a la caducidad, normalmente en la solapa o en el sello lateral. Compáralo con los de la alerta.

Si tomas dapagliflozina: revisa si el lote es AF3183, AF3187, AF3200, AF3206 o BEG036. Cofepris señaló que esos son la totalidad de los lotes fabricados y comercializados en territorio nacional, lo cual no significa que toda la dapagliflozina del país esté robada — significa que el aviso es preventivo y que el criterio real es dónde la compraste. Si salió de una farmacia establecida, con ticket, estás en el canal correcto. Si venía a granel, sin etiquetado ni registro sanitario, de un tianguis o de una publicación de redes, ahí es donde el aviso te habla a ti.

Si tomas la combinación sitagliptina/metformina de la marca Argliptin-D: el lote a buscar es LC89738, caducidad FEB 2027, en presentación de 28 tabletas. Si tu caja es de otro lote, no está en la alerta.

Si tomas Apozemia XR: el producto se retiró del mercado. Agenda consulta para que te indiquen con qué continuar. La metformina como principio activo sigue disponible en muchísimas presentaciones — lo que salió de circulación es esa marca, no el tratamiento.

Y para cualquier duda de autenticidad, el Visor de Registros de Medicamentos de Cofepris te dice si un producto tiene registro sanitario vigente. Es gratis, es público y toma menos de lo que tardas en decidir si confías o no.

La regla incómoda: el precio bajo es el síntoma

México ocupa el sexto lugar mundial en tráfico y comercio ilegal de medicamentos, según cifras atribuidas a la entonces PGR y a ANAFARMEX. Y la lista de lo que se falsifica o adultera en el país es exactamente la lista de lo que la gente compra desesperada: oncológicos, antirretrovirales, antidepresivos, antidiabéticos, antihipertensivos, estatinas y productos para bajar de peso. No es casualidad: el mercado negro no ataca donde hay margen, ataca donde hay necesidad crónica y bolsillo apretado. Nadie falsifica un jarabe para la tos.

Por eso la recomendación que suena a regaño es, en realidad, la única defensa estadística que tienes: no compres en vía pública, tianguis, mercados informales ni por redes sociales, y desconfía del precio sospechosamente bajo. Para compras por internet, Cofepris pide verificar que el establecimiento tenga domicilio físico en territorio nacional, licencia sanitaria y aviso de funcionamiento. Sin esos tres datos visibles, no es una farmacia en línea: es un anuncio.

Si lo que te empuja fuera del canal formal es el costo —y en México, con frecuencia, lo es— la salida no es el mercado gris. Es entender la diferencia entre genérico, similar y patente y comparar precios entre cadenas antes de pagar. La misma molécula, con registro sanitario, puede costar una fracción de lo que pagas por la marca. Ese es el ahorro legítimo, y suele ser mayor que el del tianguis.

El error más caro sería suspender el tratamiento

Aquí conviene frenar, porque la reacción instintiva a una alerta sanitaria puede hacer más daño que la alerta. Si tu caja está en la lista, deja de tomar ese producto. No dejes de tomar tu medicamento. Son frases distintas.

La diabetes tipo 2 no avisa cuando se descontrola: daña vasos sanguíneos, nervios, ojos, riñones y corazón en silencio, durante años. Dos semanas sin tratamiento mientras "esperas a ver qué pasa con la alerta" no son dos semanas neutras. Lleva la caja a consulta y que el ajuste lo haga quien te trata. Si no tienes cita cercana, un consultorio adyacente a farmacia resuelve una receta de continuidad el mismo día por una tarifa baja, y eso es infinitamente mejor que interrumpir.

Y si ya tomaste algo de los lotes señalados: suspende ese producto y repórtalo en VigiRam, la plataforma de farmacovigilancia de Cofepris, o al correo farmacovigilancia@cofepris.gob.mx. Si detectas alguno de estos productos a la venta, la vía es la denuncia sanitaria.

Por qué el blanco son justo los de diabetes

La escala explica el objetivo. Según la Ensanut 2022, la prevalencia de diabetes entre adultos mexicanos era de 18.3% —alrededor de 14.6 millones de personas—, de las cuales 5.8% no sabía que la tenía. La Ensanut Continua 2021-2024 estimó 14.4 millones de adultos con diabetes tipo 2 y una prevalencia de 17%, con cerca de 5.4 millones sin diagnóstico. Catorce millones de personas que necesitan la misma caja cada mes durante décadas son, para quien vende medicina apócrifa, el mejor mercado cautivo que existe en México.

No hay campaña de concientización que compita con esa aritmética. Lo que sí compite es una costumbre chiquita: comprar siempre en el mismo lugar establecido, guardar el ticket, mirar el lote antes de abrir la caja. Treinta segundos al mes. Es la parte del tratamiento que no te receta nadie — y esta semana quedó claro que también es tratamiento. Si además tu problema es que la receta no se surte en tu unidad, ese es otro pleito y tiene su propia ruta: qué hacer cuando no hay medicamento.

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