
Greenpeace midió 17 pozos y cenotes de Yucatán y ninguno salió limpio: 13 con coliformes fecales por encima de 1,800 y nitratos arriba del límite de la OMS en Motul y Chocholá
El muestreo se hizo en agosto en Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz, comunidades mayas rodeadas de granjas porcícolas. Otros dos estudios con el método Pig2Bac atribuyen la materia fecal a cerdos. A un año de la denuncia popular, Profepa, Conagua y Semarnat no han publicado resultados. Qué significa para quien toma agua de pozo y por qué hervirla no basta.
En Yucatán el agua no viene de un río ni de una presa: viene de abajo. La península bebe casi por completo de su acuífero, un sistema de cuevas, ríos subterráneos y cenotes que corre bajo una roca caliza tan porosa que funciona más como colador que como tapa. Lo que se derrama arriba, tarde o temprano, baja. Y lo que se está derramando arriba, según un nuevo análisis de Greenpeace México, es excremento.
Este martes, Greenpeace y la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To'one Ja'o'on (Somos Agua) presentaron en Mérida los resultados de un muestreo hecho en agosto en 17 pozos y cenotes de siete localidades: Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz. El análisis se hizo en un laboratorio acreditado. El resultado, resumido: no hubo un solo punto limpio.
- 16 de 17 muestras alcanzaron el límite superior de medición del laboratorio para coliformes totales
- 13 de 17 registraron coliformes fecales por encima de 1,800 NMP/100 ml; 4 llegaron al tope de medición de enterococos fecales
- Nitratos presentes en la mayoría de las muestras; 2 (una de Motul y una de Chocholá) superaron la referencia de 50 mg/l de la OMS
- Otros dos estudios de la Red To'one Ja'o'on (2024 y 2026) en cinco puntos de Mérida, Izamal, Kinchil, Chapab y Maxcanú identificaron con el método Pig2Bac que la materia fecal es de cerdo, con análisis en Johns Hopkins y la UNAM
- Semarnat contó en 2023 507 coordenadas de posibles granjas porcícolas en Yucatán; organizaciones ambientales hablan de hasta 800
(Fuentes: Greenpeace México y Red To'one Ja'o'on, boletín "Comunidades mayas y Greenpeace México exigen acciones ante la contaminación del agua en Yucatán", Mérida, 20/10/2026; Semarnat, Dictamen de diagnóstico ambiental de la actividad porcina en Yucatán, 2023, citado por EL PAÍS México, 20/10/2026)
Qué encontraron, traducido del laboratorio
Los coliformes totales son el termómetro grueso: dicen que hay bacterias que no deberían estar ahí. Que 16 de 17 muestras hayan topado el aparato significa que el laboratorio ni siquiera pudo dar un número exacto; solo pudo decir "más de lo que mido". Los coliformes fecales y los enterococos son más específicos: vienen de intestinos. Encontrarlos en el agua es encontrar heces, aunque no se vean ni huelan.
Para darte escala: la norma mexicana de agua para uso y consumo humano, la NOM-127-SSA1-2021, pide que los indicadores fecales no sean detectables. No "pocos", no "tolerables": cero. Trece muestras por encima de 1,800 no son un tropiezo de laboratorio; es agua que no debería tocar una boca sin tratamiento.
Los nitratos cuentan otra historia, más lenta. Vienen de fertilizantes y, sobre todo, de purines —la mezcla de orina y escurrimiento de estiércol que producen miles de cerdos encerrados—. La OMS fija 50 mg/l porque arriba de eso aumenta el riesgo de metahemoglobinemia en bebés alimentados con fórmula, el llamado "síndrome del bebé azul": la sangre pierde capacidad de llevar oxígeno. La norma mexicana usa un límite equivalente, 11 mg/l medido como nitrógeno.
¿De quién es el excremento?
Aquí está la parte que el propio boletín cuida. El muestreo de Greenpeace, por su método, es compatible con contaminación fecal de origen animal, pero no identifica la especie. Esa pieza la ponen otros dos estudios, de 2024 y 2026, hechos por la Red To'one Ja'o'on en cinco puntos de Mérida, Izamal, Kinchil, Chapab y Maxcanú: con el marcador genético Pig2Bac, que detecta bacterias propias del intestino del cerdo, los laboratorios de Johns Hopkins y de la UNAM confirmaron que la carga fecal es porcina.
Es decir: dos líneas de evidencia distintas, en sitios que se tocan pero no son idénticos. Juntas apuntan hacia las megagranjas; por separado, cada una deja una puerta abierta. Lo honesto es decir las dos cosas, y lo exigible es que la autoridad cierre la puerta con su propio muestreo, cosa que no ha hecho.
Un año de expedientes sin resultados
La denuncia popular de las comunidades mayas ante autoridades federales cumplió un año. Según la Red, Profepa, Conagua y Semarnat siguen sin cumplir con inspecciones, resultados de procedimientos, sanciones y, cuando procede, clausuras. Entre los casos señalados están las granjas GARY 5 y 6 en Chocholá, MOBA en San Fernando, Maxcanú, y los complejos Kekén 1 a 6, cerca de Kinchil y Celestún. Profepa volvió a inspeccionar GARY y MOBA en junio; los resultados, al cierre del boletín, seguían "en análisis".
Mientras tanto, Profepa firmó con empresarios porcícolas y con la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán un convenio para pasar al gobierno estatal la autorización y el monitoreo de estas granjas, sin consultar a las comunidades. La Red lo impugnó y una jueza de distrito concedió la suspensión definitiva. Y tras el cierre de la granja de Santa María Chí, miles de cerdos fueron trasladados en septiembre a instalaciones en Tebacal y San Antonio Tzacala, a unos 15 kilómetros de Molas, dentro de la zona de la Reserva Ecológica Cuxtal, que abastece de agua a Mérida. Cerrar una granja para mudarla junto al grifo de la capital es una manera curiosa de resolver el problema.
En marzo, el relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas, Marcos Orellana, respaldó considerar una declaratoria de emergencia sanitaria y ambiental para la península. Greenpeace pide además una moratoria a nuevas granjas y ampliaciones.
Si tomas agua de pozo o cenote en la península
1. Hervir mata bacterias, pero no quita nitratos. Un hervor fuerte de al menos un minuto elimina coliformes y enterococos. Los nitratos, en cambio, no se evaporan: al hervir, el agua se reduce y los nitratos se concentran. Si tu pozo está cerca de una granja, hervir no basta.
2. Fórmula de bebé, siempre con agua de garrafón o purificada. Los menores de seis meses son el grupo para el que existe el límite de 50 mg/l. No prepares biberones con agua de pozo, aunque la hiervas.
3. Ojo con los filtros. Un filtro de carbón mejora sabor y olor, pero no retira nitratos. Para eso se necesita ósmosis inversa o intercambio iónico, y el equipo requiere mantenimiento.
4. Diarrea que no cede, fiebre o sangre en heces: a consulta. Sobre todo en niños y adultos mayores, la deshidratación avanza rápido. Si eres derechohabiente, tu Unidad de Medicina Familiar es la puerta (así se saca cita en el IMSS); si no tienes seguridad social, el centro de salud de IMSS-Bienestar.
5. Pide el análisis de tu agua. Si el agua de tu comunidad viene de pozo municipal, el organismo operador está obligado a vigilar su calidad. Pedir los resultados por escrito, o por transparencia, es un derecho, no un favor.
Lo que falta
La península tiene un acuífero único y una geología que no perdona. Lo que hoy existe es un muestreo de una organización civil, dos estudios de marcador genético hechos por las propias comunidades y un año de silencio oficial. Falta lo único que puede convertir sospecha en sanción: un monitoreo público, periódico y con nombres de granjas. Mientras no llegue, en Yucatán el agua seguirá bajando de la superficie al acuífero con la misma regularidad con la que suben los expedientes al cajón.